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Control de malezas y desecación

El principal factor que produce merma en el rendimiento de la soja en las fases iniciales de desarrollo del cultivo es la mala desecación. Por eso, es importante posicionar bien los herbicidas que se aplicarán.

 

Por: Deivis Diedrich Noschang (Asistencia Técnica Agrofértil)

Dentro de las malezas que tenemos en Paraguay, ¿cuál es nuestro principal problema? Para hablar de malezas con propiedad, vamos a contextualizar cronológicamente el problema que tenemos hoy. ¿Dónde empezamos, dónde estamos hoy y para dónde vamos, cuál es la tendencia en el control de malezas en Paraguay?

 

Un poco de historia

Hasta los años 2000, se utilizaban varios herbicidas como las diferentes sales de glifosato, 2,4-D y otros hormonales, Clorimuron, Metsulfuron, Fomesafen y Lactofen, Trifularina para el control de diversas malezas principalmente de lecherita y picón en pre y post-emergencia de las malezas, además de los graminicidas como Paraquat, Diquat, Atrazina , Cletodyn.

 

¿Cómo se hacía este manejo?

Se realizaba la desecación antes de la siembra y, en muchos casos, con la preparación del suelo, incorporando herbicidas pre-emergentes como la Trifularina y Scepter entre otros. Teníamos más de 20 ingredientes activos utilizados, con rotación de más de 8 mecanismos de acción y distintas modalidades de control. No teníamos el foco solamente en el control de las plantas que ya habían emergido, sino también control pre-emergente. Y había pocos casos de resistencia de malezas, salvo los casos de lecherita con Imazetapir y Clorimuron principalmente.

 

Área sin maleza competición en etapa inicial

 

El gran cambio

Y en el manejo herbicida después de los años 2000, con la entrada de la soja RR. ¿Qué sucedió? El principal herbicida, tal vez la herramienta más importante de la historia de la agricultura (y principalmente del cultivo de la soja) es el glifosato, el Roundup. ¿Por qué? Porque fue el Roundup que posibilitó la consolidación de la siembra directa, que también esta práctica de cultivo fue el principal responsable del aumento de la productividad de los cultivos.

Estábamos enfocados solamente en el control post-emergente. Luego sacamos los herbicidas que controlaban el banco de semillas; sin herbicidas pre-emergentes, menor cantidad de ingredientes activos y menor cantidad de mecanismos de acción en el manejo ¿qué es lo que sucedió? Una alta presión de selección. ¿Y cuál es hoy el resultado de esto en el control de malezas? La resistencia. Las 3 buvas que tenemos en Paraguay son resistentes al glifosato: picón negro, lecherita y Capií pororo así como malezas tolerantes tales como trapoeraba, poaia y ysypo’i. Hay varios casos de resistencia, incluso problemas de resistencia múltiple; por ejemplo, tenemos una buva que es resistente al glifosato, al Paraquat y, más recientemente, al 2,4-D.

 

La tendencia

Dentro de nuestra línea cronológica del control de malezas, ¿Cuál es la tendencia? ¿Qué sucederá de hoy en adelante? Debemos tener una visión más holística, tenemos que mirar el sistema como un todo; no podemos llegar más 15 o 20 días antes de la siembra, mirar el campo y decir “acá vamos a aplicar glifosato, 2,4-D y secuencial de Paraquat”. Hoy este manejo es muy riesgoso pues podemos tener alta presión de malezas resistentes a estos productos, y las aplicaciones se hacen inútiles; tenemos que anticiparnos a los problemas, pensar en el manejo del sistema como un todo y no solamente en un manejo puntual. Debemos tener mucho conocimiento técnico en agronomía aplicada. Debemos conocer más de la biología de las malezas y su dinámica poblacional, así como conocer sobre mecanismos de acción.

Yo, como profesional, tengo que conocer el histórico de malezas del área a sembrar, pues muchos productos poseen Carryover, (residual de herbicida para el cultivo siguiente), que le puede dañar el cultivo subsecuente. El manejo es completamente distinto, la dinámica es cada vez más compleja para el control de malezas.

 

Estrategias combinadas

Debemos integrar estrategias de control diferentes: no sólo apoyarnos en el control químico, sino también en el control cultural. Usando braquiaria, por ejemplo; además de ser uno de los mejores cultivos de cobertura para mejorar la estructura de los suelos en lo biológico y en lo físico, es una de las mejores herramientas para el control de malezas. ¿Por qué? Porque tiene una gran cantidad de biomasa, de materia seca que produce y cubre bien el suelo.

Debemos considerar la integración de estrategias de control, el manejo del banco de semillas. Para la pre-emergencia, los herbicidas registrados para control son Diclosulam, Clomazone, Flumioxasin, Sulfentrazone, clorimuron, Metsulfuron entre otros. Pero, ¿cuál es el mejor herbicida pre-emergente o el que está mejor posicionado? Para contestar, primero hace falta saber ¿Cuál es el problema que el productor tiene en el campo? ¿Es buva, Capií pororó, picón negro, lecherita, trapoeraba, poaia, Cipoí? Tenemos que conocer bien el problema para posicionar bien los herbicidas, aumentar la cantidad de mecanismos de acción y rotar más principios activos.

 

 

El problema del “puente verde”

Investigadores de la Universidad Estadual de Maringá (Paraná) tomaron 3 localidades distintas, que son muy similares a nuestra ubicación en Alto Paraná. Desde julio a octubre, mes a mes, fueron viendo cuánta Buva iba emergiendo. Llegaron a la conclusión de que en los meses de septiembre y octubre prácticamente no tenemos más Buva germinando y emergiendo en el suelo (salvo algunos casos muy específicos de combinaciones de factores climáticos, la buva puede que nazca más tarde).

Entonces, ¿Cuándo se da el mayor flujo de emergencia de buva? Junio, julio y agosto. Y si nosotros pensamos desde el punto de vista del control del banco de semillas, ¿Dónde tenemos que posicionar nuestro herbicida pre-emergente? ¿Septiembre y octubre, cuando prácticamente no hay más buva naciendo? Evidente que no, debemos iniciar nuestro manejo luego de la cosecha del maíz.

Nuestro único problema no es el control de buva. ¿Cuál es el principal problema hoy para el maíz zafriña? La cigarrita. El maíz que está en campo es el “puente verde” para los problemas de la próxima zafriña de maíz. El pre-emergente bien posicionado también va a controlar el maíz guacho. He visto productores que hicieron hasta 3 aplicaciones de graminicidas para controlar el maíz. Tenemos que posicionar nuestro pre-emergente en esa situación, para disminuir la población y así tener éxito en el control.

 

La importancia del “campo limpio”

Los autores mencionados tomaron diferentes herbicidas pre-emergentes, posicionaron con glifosato y 2,4-D, aplicaron y 75 días luego de la aplicación vieron cuántas plantas de Buva habían germinado. El Diclosulam superó a los demás herbicidas, con 0,3 plantas emergidas por metro cuadrado. Pero éste no es el dato más importante, sino el tamaño de la Buva: ¿Cuánto disminuyó el tamaño de la Buva?

Desde el punto de vista agronómico, como técnicos y productores, ¿Cuál es la situación ideal que debemos tener en el campo cuando las hojas salen? Cero maleza-competencia, tiene que estar limpio. Hoy tenemos más biotecnología, invertimos en semillas de alta calidad, hacemos bien nuestros deberes controlando enfermedades, invertimos en el suelo con encalados y cultivos de cobertura, mejorando la estructura del suelo ¿Esto para qué? Para aumentar la productividad. ¿Tiene sentido invertir tanto para tener soja con maleza-competencia? Y hay un detalle más importante aún: ¿qué sucede con el mejoramiento genético hoy? Los mejoradores están trabajando para acortar el ciclo de las variedades; muy pronto vamos a tener variedades que no ramifiquen, con un tallo único. ¿Y qué sucede cuando trabajamos acortando el ciclo de la variedad? Que queda mucho más sensible a la maleza-competencia. Hay cultivares de soja que no toleran esta competencia con malezas, porque estas las superan en velocidad.

 

 

Herramientas de control

Para adelantarse a los problemas y dar sustentabilidad al negocio, Agrofértil (como empresa líder del mercado) ha formulado 2 herramientas para el control de las principales malezas, incluso la Buva. Uno es Climber un herbicida a base de Triclopyr, más el Diclosulam, en una misma formulación. El Triclopyr, para el control de la maleza que nació y el Diclosulam para el banco de semillas. ¿Cuál es nuestro posicionamiento? RoundUp Full más Climber en la primera aplicación; y de una semana a 10 días después, posicionamiento del Irato 40 en la aplicación secuencial.

¿Pero qué sucede hoy en el campo en lo referente al manejo de malezas? En 10 o 15 días, la Buva puede triplicar o hasta cuadruplicar su tamaño. El tamaño ideal para el control de Buva es desde 10 hasta 20 centímetros de altura como máximo.

Lo que no podemos hacer es permitir la maleza-competencia, porque la Buva en competencia con la soja (1 planta por metro cuadrado) nos puede hacer perder hasta 400 kilos de soja por hectárea. Y eso equivale a 3 a 4 veces lo que gastamos en el control. La solución pasa por el manejo y posicionar bien las herramientas que tenemos.

26 octubre, 2020
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