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Día Mundial del Suelo: Un compromiso de todos.

Es de conocimiento general que el suelo nos sirve de soporte y fuente de suministro para las plantas, sin embargo, nos hemos encargado de debilitar y disminuir su potencialidad, inclusive en regiones menos urbanizadas se ha hecho descaso a las funciones indispensables que este tiene para el sostén tanto de nuestro ecosistema como de la vida humana. Olvidamos que este realiza funciones igualmente trascendentes para nuestra supervivencia, como es la de servir como medio filtrante para la recarga de acuíferos, así como su buena distribución y almacenamiento, también como hábitat para microorganismos que a su vez realizan importantes funciones en el ciclo biológico de nuestro ecosistema. Todos estos factores se ven afectados y en creciente degradación por múltiplos factores ambientales y socioeconómicos. Entendemos como la degradación del suelo como el proceso inducido por la sociedad que disminuye la capacidad actual y futura del suelo para sostener la vida humana (OLDEMAN, 1988).

Debemos tener en cuenta también, que el acelerado desarrollo poblacional crea una presión en términos de eficiencia productiva sobre el sector agrícola y los recursos naturales, esto nos traduce a una pérdida considerable de este recurso no renovable, que a su vez afecta en gran manera los costes económicos y agronómicos para los agricultores.

 

La mejor forma de ahorrar, es prevenir.

Las prácticas agrícolas que vienen siendo poderdantes sobre los efectos irreversibles en la degradación de nuestro suelo, como el laboreo excesivo, monocultivos, el desecho de residuos, entre otros, traen consigo consecuencias como la erosión hídrica de la parcela, muerte de algas y organismos biológicos, compactación, variación del pH ideal, perdida de nutrientes, entre otros.

Si bien sabemos cuáles son las prácticas que afectan en gran manera la fertilidad de nuestro suelo, vale recordar cuales técnicas nos favorecen en esta dinámica de reacciones químicas y físicas de su estructura.

Sobre un escenario de importancia mundial, debemos considerar las buenas prácticas agrícolas como fundamentales para el sostén de la fertilidad de nuestro suelo. Estos factores implican el riego y drenaje eficientes, manejo de coberturas con diversificación de cultivos y diferentes fuentes de materia orgánica para la formación de estructura de suelo. También debemos considerar de fundamental importancia el buen manejo biológico y nutricional, por medio de correcciones eficientes y el laboreo responsable.


A fin de ayudar en este proceso de conservación y buen manejo de recursos naturales, es que se ha creado el departamento de Agricultura Inteligente, en compromiso con el Agricultor y la sustentabilidad, exploramos las mejores soluciones para el campo, con estructura y materiales de apoyo para colectas de suelo georreferenciadas para análisis granulométricos y químicos, estudio de compactación para conocer la estructura física del suelo, manejo de coberturas, acompañamiento y desarrollo técnico para aplicaciones en tasa variable de nutrientes y también de correctivos. Todo esto para un mejor desempeño productivo y responsable.

7 julio, 2021
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